En 1960 en Estados Unidos, se inaugura Tyco Internacional , empresa creada con el fin de ser un laboratorio de investigaciones y trabajos experimentales en colaboración con el gobierno estadounidense. Cuatro (4) años más tardes se convirtió en una empresa orientada a la fabricación de productos industriales con presencia en la bolsa, al realizar la oferta pública de sus acciones.

Su estrategia para la expansión fue muy sencilla: adquirir otras empresas rentables para administrarlas y en el largo plazo transformarse en una corporación. Para 1973 ya cotizaba en la bolsa de New York, logrando ventas por 500 millones de dólares y con un patrimonio neto de 140 millones de dólares.

En 2002 anunció la ramificación de la empresa en 4 sociedades independientes, plan que no funcionó por haber ofertado la totalidad de sus acciones y el presidente de la corporación haber renunciado por razones aparentemente personales (que a la larga se transformaron en una acusación por evasión fiscal).

Esta acción inesperada, alertó al consejo directivo a realizar investigaciones de lo sucedido. Se descubrió que entre los años 1999 y 2001, el presidente de la compañía tomó prestamos injustificados y vendió 575 millones de dólares en acciones sin el consentimiento de los demás accionistas.

Es decir, falsificó los estados financieros estafando a los propietarios del resto de las acciones. Además, poseía a su nombre 28.000 millones de dólares, de los que 11.000 millones vencían en un plazo de 365 días.

Las autoridades de New York descubrieron que, junto a otros ejecutivos, los ex presidentes cometieron fraudes y sobornos para robar seiscientos (600) millones de dólares. No obstante, la investigación concluyó en que no había perse algún plan para defraudar a la compañía, sin embargo, existían más de 300 millones de dólares en errores de contabilidad.

¿Y qué sucedió con los accionistas mientras cursaban todas estas investigaciones?

En el año 2003 se hizo público el fraude y como consecuencia, la cotización en el mercado cayó abruptamente llegando a perder más de 100000 millones en la bolsa. Dos (2) años después llevaron al estrado a los altos ejecutivos de la compañía junto a los auditores y administradores, condenados hasta 25 años de prisión y llegando a un acuerdo financiero por el que la compañía y los autores se obligaban a pagar 3.2 mil millones de dólares a todos los accionistas.